La Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en Castilla-La Mancha (EAPN-CLM) ha presentado este viernes, el XI Informe ‘El Estado de la Pobreza. Seguimiento del indicador de pobreza y exclusión social en España 2008 – 2020 realizado por EAPN-España. Esta presentación se produce en el marco de la conmemoración el 17 de octubre del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. El acto ha sido conducido por Juan Carlos Llano, sociólogo autor del Informe y Adolfo Patón, presidente de EAPN-CLM.

En el año 2020, un 29,8% de la población, vivía en Riesgo de Pobreza y/o Exclusión Social en Castilla-La Mancha.   Esta cifra está casi un punto por debajo de la del año anterior y supone la consolidación de la tendencia descendente registrada en los cuatro últimos años, que la ha llevado a ser la más baja desde el año 2009. Además, esta mejora debe valorarse especialmente porque la tasa solo se ha reducido en cinco comunidades autónomas y se produce en un contexto de crecimiento del AROPE nacional.

En cualquier caso, a pesar de la importante reducción, la tasa se mantiene en valores elevados: es un 13 % más elevada que la media nacional (3,4 puntos porcentuales más) y la cuarta más elevada de todas las regiones.

En términos absolutos, unas 609.000 personas residentes en Castilla-La Mancha, 15.000 menos que el año pasado, están en riesgo de pobreza y/o exclusión social. El análisis por sexo muestra que mientras que los valores para los hombres han aumentado, aunque sea mínimamente, los de la población femenina han disminuido en 2,8 puntos porcentuales. Con estos cambios la brecha de género se corrige y hace que las tasas masculinas y femeninas sean iguales.

Asimismo, el año 2020 el 9,4 %, es decir, unas 193.000 personas, 33.000 menos que el año pasado, están en pobreza severa en Castilla-La Mancha. Este año se consolida el descenso observable desde el 2015 y los valores son prácticamente iguales a los de la media nacional. Es la primera vez desde 2010 que la tasa de la región se sitúa por debajo de la registrada para el conjunto nacional.

Por otro lado, en 2020, el 3,1 % de la población de Castilla-La Mancha vive en condiciones de Privación Material Severa. En la actualidad hay 63.000 personas, 88.000 menos que el año anterior, en Privación Material Severa en Castilla-La Mancha. De todas ellas 29.000 son mujeres y 33.000 hombres. El resultado de este año para Castilla-La Mancha es extraordinariamente positivo y muestra una reducción a menos de la mitad del valor del año pasado.

La disminución de la PMS se debe, fundamentalmente, al descenso de la tasa entre las mujeres, las cuales han pasado de suponer el 8,9 % a ser el 2,8 %, es decir 6 puntos  porcentuales menos. Los hombres, por su parte, también han reducido su tasa, pero sólo en 2,7 puntos. Con estos cambios se corrige la abrupta desigualdad por género que se produjo durante el 2019.

Por otra parte, debe recordarse que la privación material severa incluye este año el brutal efecto de la pandemia provocada por la covid-19 y, tanto el conjunto del territorio nacional como la inmensa mayoría de las regiones sufrieron un importante aumento de las tasas.

En este sentido, la reducción pulveriza todos los récords, tanto en lo que se refiere a las cifras con respecto al año pasado como a la evaluación de los objetivos Agenda 2030 y ODS (evolución desde 2015) y con este resultado, Castilla-La Mancha pasa a ser la tercera región con menor porcentaje de privación material severa, solo por debajo de Aragón y La Rioja.

Finalmente, las personas que manifiestan llegar con dificultad a fin de mes son el 39,9 %, que es la cifra más baja de todos los registros. La reducción se debe a la mejora del porcentaje de las personas que manifiestan menor grado de dificultad para llegar a fin de mes. Por el contrario, las personas que llegan “con mucha dificultad” a final de mes han aumentado levemente desde el 2019 y las que lo hacen “con dificultad” se han incrementado desde el 8,1 % hasta el 13,4 %.

Desde todas las redes de EAPN se considera que, medidas como el Ingreso Mínimo Vital, el incremento del salario mínimo y otras han contribuido a paliar las consecuencias de la COVID-19, pero sus efectos sobre la pobreza y exclusión social más severas todavía no se ven reflejados.

Por ello, EAPN CLM reclama la reactivación del ingreso mínimo de solidaridad en la región dado que la resolución de prestaciones como el IMV o las ayudas de emergencia social siguen demorándose mucho.

Puede consultar el Informe de Castilla La Mancha aquí. 

 

 

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