Fundación Balia nació en el 2000 cuando la buena situación económica atrajo a muchas personas a las grandes ciudades en busca de una vida mejor. Las largas jornadas laborales de muchas familias, sin ninguna red de apoyo en nuestro país, hizo que aparecieran “los niños de la llave”. Niños y niñas que terminaban el colegio y que con su llave al cuello abrían las puertas de sus viviendas donde pasaban las tardes solos.  Muchos de ellos, incluso, adquirían la responsabilidad de cuidar de sus hermanos pequeños.

Fue entonces cuando tres mujeres, María, Ana y Teresa, que procedían del ámbito de la empresa y la educación, pusieron en marcha Balia, en el barrio de Tetuán en Madrid, con el objetivo de combatir la pobreza infantil a través de la educación y apoyar emocionalmente a los menores y a sus familias.

Empezaron con un equipo de 5 personas y con 30 menores. Hoy, 20 años más tarde, Fundación Balia atiende a más de 5.000 personas al año con un equipo de 125 trabajadores y 336 personas voluntarias. Ya no solo trabaja en Madrid, sino que sus proyectos llegan a otros barrios necesitados de Guadalajara y de Sevilla.

A la ciudad castellano manchega llega en el año 2012 para apoyar con su proyecto de “Aulas Balia” a 83 niños y niñas en dos colegios de la capital.

Desde entonces, la Fundación ha ido consolidándose en la ciudad y ampliando sus programas. En 2019 atendió a un total de 132 niños y niñas y 49 adolescentes. Este año, además cuenta con un centro propio en la calle Jorge Luis Borges, que acoge a 20 niños y niñas que, debido a las restricciones de la Covid19, no han tenido plaza en las Aulas Balia de sus propios colegios.

Fundación Balia
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“Tratamos de conseguir que los niños y niñas vivan la infancia que merecen” 

Los menores que acuden a los programas de Balia llegan con diferentes cargas ya sean emocionales, académicas o relacionales y allí encuentran un espacio donde sentirse seguros, libres de expresar sus emociones, un lugar donde hacer los deberes y divertirse sin miedo a ser juzgados.

El modelo educativo de Balia se centra en el desarrollo de competencias del aprendizaje permanente. Cada tarde se desarrollan estrategias emocionales desde que abren la puerta y les preguntan cómo están con una sonrisa. Meriendan y socializan con sus compañeros y adquieren hábitos de higiene, ahora, mucho más estrictos por la crisis sanitaria.

Pero también hay momentos para el juego y la regulación del estrés antes de enfrentarse a los deberes. El equipo de educadores les apoya con las materias escolares que necesiten para seguir el ritmo de su clase. Además, se pone especial interés en el aprendizaje del inglés y el en desarrollo de competencias digitales que se trabaja de manera transversal en el modelo educativo.

Asimismo, el arte y la cultura también adquieren un papel importante. Por ello, se intenta que todos los menores visiten museos, exposiciones y realicen actividades de ocio saludable que de otra manera no podrían realizar.

Se busca que los menores vivan experiencias educativas que complementen su educación reglada

 

Con la llegada de la pandemia por la COVID-19 y el cierre de los centros educativos los menores atendidos han necesitado más que nunca contar con el apoyo de Balia, por eso el pasado año se organizaron las Colonias Urbanas”, con el objetivo de poder atender a los niños y niñas durante el periodo estival, garantizándoles así un menú saludable y experiencias lúdico educativas que le ayudarán a superar lo vivido durante el confinamiento.

Por otro lado, cuentan con otros programas como Territorio Joven dirigido a  adolescentes (12-18 años). Tal y como indican desde la Fundación en estas edades “es muy importante la gestión emocional, la resolución de conflictos de manera positiva y la prevención de adicciones”. Además, se utiliza el deporte como herramienta educativa: a través del baloncesto trabajan muchos valores que les serán de utilidad en la vida como la puntualidad, el trabajo en equipo, la disciplina, el liderazgo, etc.

En conclusión, el objetivo de Balia es que estos niños, niñas y adolescentes tengan “éxito escolar y no abandonen sus estudios, pero también es importante que sean buenas personas y que contribuyan a mejorar la sociedad”. Y lo obtienen viendo la respuesta de muchos de los jóvenes que colaboran haciendo voluntariado una vez que terminan los programas.

Si quieres conocer más sobre Fundación Balia visita su web y colabora en: www.fundacionbalia.org

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